"Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena"
"Verde que te quiero verde
bajo la luna gitana
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas"
Federico García Lorca
De muerte vestido me dejaste
todo el cielo, estrella por estrella
entre las manos roto
nunca más negra fue mi sombra entre las sombras
ni más trémula mi voz en el silencio.
Hay de ti solo naufragios en mi orilla
solo un sabor de besos derrotados
una orfandad de manos que no me merecieron
un aliento de pájaro sin cielo en mi bigote
tu pequeña voz que nunca será grito
entre las sábanas
repetidas
hermosas
dulces
titilantes palabras incumplidas
que dijiste hasta el hartazgo
sueños que sueños solo fueron
porque no pudiste ver la luna
lágrimas como piedras sin remedio, yendo
y todas las tardes del olvido
eres eso y solo eso en el recuerdo
solo olvido
algo que puede amarse hasta maldecirlo
algo por lo que no vale la pena romper
aceros con la muerte
algo por lo que una rosa jamás entregaría su rocío
eres lo que resta de mis manos, este silencio y la tarde
solo una hermosa desnudez deshabitada.
Soles se revuelven allá en el horizonte
crepita la sabia en los tallos
se quiebran los maderos
y estallan las venas por la mucha sangre
empinada al viento
todo lucha, brama y se debate
y tú
tú solo sabes marcharte...
...que te puedo decir entonces
de lo que ya no te arrepientas
ausencia será tu nombre desde hoy para siempre
cobardía de no haber sabido contener
un relámpago en los dedos
un acero candente en las entrañas
un pétalo herido entre los labios
un manojo de besos en la espalda
Soy yo el que te ama
el que llora árboles de piedra
sobre el cadáver de lo que no has sido ni serás nunca
edades desoladas
quebrados horizontes
banderas que se han roto al viento
cayendo a goterones sobre tu piel que no comprende...
...es a mí a quien sigue la lluvia
el amor las indefensas gaviotas que perdieron el rumbo
soy yo y no tú el que se va al monte con la espada
el que degollará la luna para que amanezca
el que volverá de sangre vestido
el día último del desamparo.
Cuanto de ti no habrá nunca conmigo
quiera Dios que mal me llegue la hora
lenta y lacerante sea para mí el desprenderme de la vida
...después que mi última uña caiga derrotada
entierren en silencio mi duende
pónganle verdes ramas de romero
guitarras rotas y una promesa cumplida
jirones de besos en el viento tal vez sea mi nombre
tal vez palabra, lágrima o silencio
llévense ahora este cielo, se los pido
si han matado ya, aleves
la última estrella.
Elí lamma sabacthani.
arbolé
arbolé.
Armando De Magdalena